"Eres muy atractiva" ... le dijo él a ella.
Ella por supuesto se mantuvo impertérrita en su posición, no dejando ver la alegría que aquellas palabras le probocaban, controló el temblor de su pera de manera tal que un mentiroso (a) se la quisieran para no ser descubiertos en su "falta". Hasta que soltó un "gracias ... tus palabras me hacen bien".
Él desconcertado pregunta ¿gracias? ¿por qué? ¿si una mujer como tú debe estar acostumbrada a estos comentarios?. Ella piensa rápidamente como excusarce ... pero no pudo, porque quedó tan atónita con el halago que no recordó cuando fue la última vez que alguien la hizo sentir a Ella ATRACTIVA.
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